Toda la polémica surgió a raíz de la propuesta del Gobierno Nacional de igualar la Retención en Fuente de los pagos electrónicos, como Bre-B, Nequi y Daviplata, a los pagos con tarjeta. «Desalienta la formalidad y el crecimiento», advirtió Anif.
@cate_manchola
Un proyecto de reglamento que busca igualar la tasa de retención (1,5%) entre pagos electrónicos y con tarjeta de crédito y débito está en debate público, pero hasta ahora los comentarios han sido en su mayoría críticas negativas y rechazo.
La Dian recordó que la retención en origen afecta a quienes prestan servicios o venden bienes, no a quienes pagan.
El proyecto del Gobierno Nacional propone eliminar el diferente tratamiento que existe entre pagos, por un lado, con tarjetas de débito y crédito, y por el otro, a través de otros medios electrónicos, como Bre-B, Nequi y Daviplata y otros. Según información oficial de la Dian, mientras en el primero se paga una retención del 1,5 por ciento, en el segundo no. «Con esta medida se consigue la igualdad horizontal entre los medios de pago distintos al efectivo», enfatizó.
La Dian aporta aclaraciones importantes. Una es que la deducción propuesta del 1,5%, independientemente del método de pago electrónico utilizado, se aplica únicamente cuando se trate de pagos o créditos en cuenta que para los contribuyentes del Impuesto sobre la Renta puedan representar ingresos por enajenación de bienes o prestación de servicios. En consecuencia, cuando las transferencias no impliquen ingresos por enajenación de bienes o prestación de servicios, no estarán sujetas a retención.
La segunda es que la retención en origen no es un impuesto final. Este es un mecanismo de pago anticipado que el contribuyente puede acreditar en la declaración que presenta. En este sentido, crea un incentivo para presentar una declaración de impuestos adecuada.
Incluso si se trata de un pago que representa ingreso tributario para el contribuyente, no se practicará retención en origen si el beneficiario del pago es una persona física que no está sujeta al IVA.
Controversia
Pero los economistas, el sector financiero y los think tanks no están de acuerdo con la propuesta.
Para Jonathan Malagón, presidente de la Asociación de Entidades Bancarias y Financieras de Colombia (Asobancaria), imponer retenciones a los pagos digitales es «un error garrafal. Uno pensaría que lo equiparan con las tarjetas, pero no, lo encarecen respecto al efectivo, lo que entierra iniciativas tan importantes como la Bre-B, reduciendo así el uso de información en el país».
Asimismo, José Ignacio López, presidente del Centro de Estudios Económicos de Anif, advirtió que «la aplicación de la retención comercial en los pagos digitales no aumentará la recaudación, pero desincentivará la formalidad y el crecimiento. La asimetría con las tarjetas de crédito/débito no tiene sentido: tampoco deberían pagar retención».
Asimismo, el exministro de Hacienda Luis Carlos Reyes expresó preocupación por el aumento en el uso de efectivo, al considerar que «reduce la trazabilidad de las transacciones y favorece el contrabando, el narcotráfico y la economía ilegal».
A su turno, el exdirector de Diana, Lisandro Junco, señaló que la propuesta del Gobierno “manda a la lona a los comerciantes, y los pequeños comercios les quitan el mercado y los devuelven a la pandemia”.
Y finalmente, la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico advirtió que la propuesta encarecería aún más los pagos digitales. “Miles de micro y pequeñas empresas aún no aceptan pagos digitales por los altos costos impositivos”, puntualizó.
El proyecto estará abierto a comentarios hasta mañana 25 de octubre.
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