

A lo largo de los años la ciudad de Tacamocho, en la comuna de Córdoba, Vivió entre la incertidumbre y la resistencia. lo que una vez fue un activo asentamiento ribereño a orillas del río Magdalena Al final, se convirtió en un símbolo del abandono del Estado y de la destrucción provocada por la erosión. Hoy, a pesar de los nuevos anuncios oficiales, la comunidad sigue esperando que se implemente el proceso de reubicación prometido.
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Las corrientes del río Magdalena destruyeron no sólo casas y calles; También destruyeron el tejido social de la población, que tuvo que desplazarse paulatinamente a medida que avanzaba el agua. Las pérdidas territoriales fueron tan graves que el antiguo Tacamocho Prácticamente desapareció del mapa físico, obligando a sus habitantes a improvisar soluciones, y el traslado final llevó tiempo entre pruebas, diagnósticos y tratamientos.
Aunque en los últimos días se ha tranquilizado más temprano Corporación Autónoma Regional del Canal del Dique (Cardique) un documento técnico clave para ayudar a planificar un nuevo asentamiento, la comunidad está observando el proceso con cautela. No es la primera vez que se anuncian pasos decisivos. La diferencia, según las autoridades, es que ahora existe un plan de acción formal llamado Unidad de Planificación Rural (UPR), que es el instrumento que determina la organización del nuevo territorio.
Un traspaso esperado desde hace años
Más de 700 familias esperan la mudanza definitiva para construir un nuevo pueblo. Foto:Archivo EL TIEMPO
El proyecto incluye la construcción de uno nuevo Tacamocho en un terreno de 29 hectáreas, con capacidad acomodar a más de 700 familias previamente registrado. En la práctica, la UPR serviría como el «POT» de la futura comuna: determina la forma de uso del suelo, la disposición de los apartamentos, el espacio público y el equipamiento básico.
Sin embargo, el problema no fue la falta de diagnósticos. Desde hace más de diez años, Tacamocho ha sido objeto de investigaciones técnicas sobre erosión, Riesgo climático y adaptación. No hubo una implementación efectiva de las soluciones propuestas. Entre cambios administrativos, restricciones presupuestarias y procesos ambientales, la transferencia se convirtió en un proceso largo.
La erosión de las riberas del Magdalena no fue un fenómeno repentino. A lo largo de los años El río siguió avanzando, debilitando la tierra y obligando a las familias a demoler sus casas. antes de que el agua se los tragara. Muchos residentes informan que tuvieron que mudarse varias veces dentro de la misma localidad para intentar adquirir terrenos en el lecho del río.
Entre procedimientos ambientales y urgencia social
El nuevo Tacamocho se proyecta en 29 hectáreas, que incluyen lotes titulados, escuela y servicios públicos. Foto:Gobernación de Bolívar
La presentación del documento ante Cardique representa un paso técnico necesario, ya que cada nueva urbanización requiere aprobación ambiental. La entidad debe revisar los componentes de gestión del suelo, disponibilidad de agua, impacto ambiental y sostenibilidad del proyecto.
Sin embargo, a pesar de cumplir los plazos institucionales, la realidad de Tacamocho sigue caracterizada por la incertidumbre. Varias familias viven en condiciones transitorias con servicios limitados y sin seguridad jurídica sobre la propiedad de las tierras que actualmente ocupan.
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La campaña no se limita sólo a la construcción de viviendas. También requiere asegurar la propiedad formal de las parcelas, el acceso a servicios públicos, una institución educativa, vías internas y electrificación, elementos que encarecen y frenan este tipo de proyectos rurales. La experiencia de otros procesos de reubicación en Colombia muestra que el mayor desafío no es el anuncio del plan, sino su financiamiento e implementación integral.
Deuda histórica con la sociedad
Tacamocho en Córdoba (Bolívar) perdió gran parte de su territorio por la erosión. Foto:Cortesía
Tacamocho se vio afectado por algo más que la erosión. Área También sufrió el conflicto armado y el abandono de estructuras. que históricamente ha impactado a las poblaciones costeras del Caribe. Por tanto, para muchos vecinos, el traslado no es un simple proyecto urbanístico, sino una renovación histórica pendiente.
Las autoridades departamentales aseguraron que luego de culminada la etapa de revisión técnicaLas primeras obras serán la construcción de un centro educativo. y suministro de energía a la nueva urbanización. Sin embargo, el cronograma final dependerá de la aprobación ambiental y la asignación de recursos.
El escepticismo comunitario no es gratuito. Se habían escuchado anuncios similares durante años, pero el traspaso no se produjo.. “Hubo muchas promesas”, dicen los líderes locales, que piden que esta vez el proceso no se quede en documentos o declaraciones públicas.
El desafío de convertir el papel en realidad
A medida que avanza la revisión ambiental, la comunidad exige soluciones específicas. Foto:Gobernación de Bolívar
Desde un punto de vista técnico, el modelo propuesto. Nuevo Tacamocho busca anticiparse al riesgo futuro a través de una planificación estructurada y criterios de sostenibilidad. En teoría, sería la primera ciudad del Caribe colombiano en ser reubicada de manera integral y planificada debido a la erosión fluvial.
Sin embargo, la experiencia muestra que la planificación territorial en las zonas rurales enfrenta muchos obstáculos: disponibilidad presupuestaria, coordinación interinstitucional y plazos para la aprobación de decisiones ambientales. Cada etapa puede llevar meses o incluso años.
Mientras tanto, Más de 700 familias en Tacamocho siguen esperando algo más que documentos: Están esperando una oportunidad real para empezar de nuevo en una zona segura, con títulos de propiedad y servicios garantizados. El establecimiento de la UPR puede representar un avance técnico importante, Sin embargo, para la comunidad, el verdadero punto de inflexión será cuando comiencen las obras y el traslado deje de ser una promesa repetida.
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Tacamocho se ha convertido en un símbolo de cómo el cambio climático, la erosión del río Magdalena y la lentitud institucional pueden entrelazarse en la vida cotidiana de la población rural. El desafío es que la nueva ciudad no quede en los planos y documentos, sino que se traduzca en la construcción de viviendas y la restitución efectiva del derecho a un territorio digno.
Tacamocho, esto es más que un proyecto, el traslado es un asunto urgente que se viene gestando desde hace años, enfatiza la comunidad.
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