La salida sin precedentes del ministro de finanzas, Germán Ávila, Ayer, la Junta Directiva del Banco de la República inició una crisis institucional tras la decisión de subir las tasas de interés. El episodio rompió protocolos, expuso divisiones internas y profundizó el conflicto entre el Ejecutivo y los emisores por el rumbo de la política económica en Colombia. Las reacciones están divididas.
Johan Eduardo Rojas López
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La tensión que escaló entre el Gobierno de Gustavo Petra y el Banco de la República estalló ayer, luego de que el ministro de Hacienda, Germán Ávila, en un episodio inédito, se retirara de la discusión en la que se definió la tasa de interés de referencia para Colombia.
Esta acción ocurrió antes del final de la sesión. Tras su jubilación, el representante del ejecutivo, con asiento en el Consejo de Administración, convocó una rueda de prensa paralela para vaticinar una decisión que aún no era oficial: un aumento de 100 puntos básicos, lo que llevaría el tipo de intervención al 11,25%.
Pero no se quedó ahí, y fue más allá al anunciar que el Gobierno Nacional se desmarcaba del directorio, marcando un distanciamiento «importante» del Banco Central.
Ávila justificó su salida con preguntas sobre la política monetaria, asegurando que estaba «desconectada de la realidad económica y social».
«No podemos ser artífices de una política monetaria que conviene sólo a los representantes del sector financiero», dijo el jefe de la cartera ministerial y agregó: «Creemos que debe haber independencia entre el Banco de la República y el Gobierno, pero no puede ser la independencia de la sociedad. Porque aquí se defienden intereses especiales, y esos intereses se ponen del lado del sector colombiano, y se dejan a los intereses de la sociedad colombiana. Los intereses de los inversionistas en el mercado de capitales».
División en el tablero
La votación que marcó la turbulenta decisión, sin embargo, provocó una evidente ruptura en el Consejo de Administración, ya que cuatro de los siete miembros apoyaron el aumento, mientras que tres se opusieron.
En medio del revuelo, el Banco de la República respondió. Unos minutos más tarde, su gerente, Leonardo Villar, confirmó el aumento tarifario y defendió la autonomía del Consejo Directivo.
«Todos los miembros de la junta directiva actúan en base a sus convicciones, siguiendo un mandato constitucional que es muy claro: mantener el poder adquisitivo de la moneda colombiana. Ese es nuestro horizonte. El ministro actúa como representante del presidente, tiene a quién reportar», dijo el directivo, defendiendo el segundo aumento consecutivo del año, ya que en la primera reunión se tuvo la tasa de retiro en 5% y la decisión fue en 9%.
También dijo que la decisión de elevar la tasa a 11,25% se debió al contexto de persistentes presiones inflacionarias y expectativas inflacionarias por encima del rango meta de 3%.
El endurecimiento de la política monetaria, según afirma el emisor, pretende frenar el crecimiento de los precios.
Petro atacó el banco
Para sorpresa de nadie, también habló el presidente Gustavo Petro. Tras conocer el aumento, aseguró que la junta «sigue con su actitud de matar la economía colombiana» y calificó la medida de «oposición suicida».
«La mayoría de la junta directiva del Banco de la República sólo se esfuerza por aumentar las ganancias de los dueños de la deuda pública, que son los propios banqueros, obligan al pueblo a pagarles ganancias a través del presupuesto estatal. Esta es una posición política de oposición. La inflación no aumenta por la cantidad de dinero en la economía, sino por el precio de los alimentos. El aumento de la tasa de interés de las exportaciones cuesta sólo aumentando los intereses y aumentando los intereses, aumenta el daño, aumenta la inflación y encarece la deuda y Hay un colapso”, insistió.
Unas horas antes, el presidente ya había cuestionado el posible aumento del tipo de interés, subrayando que beneficiaría al sistema financiero y afectaría al crecimiento económico.
Cascada de reacción
Asobancaria, la asociación de bancos que predijo tal aumento, señaló que el aumento «contribuiría a contener el crecimiento de la inflación en un momento de profunda incertidumbre». De la misma manera, el Consejo Nacional de Comercio expresó un categórico apoyo a la independencia e independencia técnica del emisor.
«Es impensable que el Banco de la República desacelere el crecimiento económico con un aumento significativo de las tasas de interés cuando los indicadores macroeconómicos muestran que el cambio de modelo económico está dando resultados. Recién ayer el DANE reportó la tasa de desempleo más baja de febrero desde que se llevan los números», dijo Clara López, candidata presidencial.
Asimismo, el candidato presidencial Sergio Fajardo precisó que el Banco de la República es autónomo desde la Constitución de 1991, con el mandato de controlar la inflación y preservar el poder adquisitivo de la moneda. En este marco, las decisiones sobre tipos de interés no dependen del ejecutivo. También destacó que la actitud del Ministro de Hacienda no sólo es ilegal, sino también irresponsable.



