Los trabajadores y empresarios del Huila también se posicionaron respecto al ajuste del salario mínimo para 2026. Las opiniones son diametralmente opuestas.
@cate_manchola
En dos polos opuestos se encuentran las opiniones de los trabajadores y empresarios de Huilence consultados por LA NACIÓN sobre el ajuste del salario mínimo para 2026. A nivel nacional, la Unidad de Trabajadores (CUT) pronosticó un acuerdo entre todos los sindicatos para proponer un ajuste de dos dígitos, en línea con el anuncio del Gobierno, mientras que los sindicatos de Feasel darían así «un paso adelante» en respuesta y «impedirían que el Banco de la República baje las tasas de interés por el impacto inflacionario que generaría». por lo tanto proponen que sea de un solo dígito.
Ayer, el portavoz de la CUT en Huila, Juan Pablo Tovar Paredes, dijo que un aumento de dos dígitos «es más que correcto y necesario, para seguir devolviendo poder adquisitivo a los trabajadores y comenzar la redistribución, algo que se les negó en 30 años de gobiernos neoliberales anteriores».
Recordó que en los 3 años que el actual gobierno «ha demostrado la falsedad de la predicación neoliberal, se pueden aumentar los salarios, y esto no significa pérdida de empleos ni aumento de la inflación, ni mucho menos estancamiento de la economía, al contrario, el buen rumbo de la economía en el país se explica en gran medida por el hecho de que ha aumentado la capacidad de consumo de los trabajadores».
Y al sindicato respondió: «No nos sorprende la mezquindad de Fenalco, esa ha sido siempre su posición, castigar a los trabajadores, creo que todavía se niegan a asimilar los nuevos tiempos de democratización del país, de riqueza y de posibilidad de avanzar en la construcción del proyecto de Nación con inclusión, en el que ganaron los trabajadores, como productores».
«Descomposición social»
En cambio, para la presidenta del Consejo Comercial del Huila, Nohora Ramírez de Leguízamo, un aumento de dos dígitos «afectaría a empresarios y comerciantes que generan empleo y contribuyen al desarrollo de nuestro país». Advirtió sobre el cierre de empresas, y con ello la tasa de desempleo, lo que aumentaría la inseguridad, la descomposición social y la informalidad ante la imposibilidad de asumir mayores costos laborales. La empresaria coincide con la postura de Fenalc porque «los empresarios no podemos tolerar más subidas salariales e impositivas excesivas».
En la misma línea, también se opone Fabio Guzmán, portavoz de Asobares, gremio que agrupa a bares, gastrobares, restaurantes y establecimientos de ocio. En el caso local, los aumentos vía impuestos a los insumos necesarios para la producción de alimentos y bebidas, especialmente los llamados ultraprocesados, los tienen «al límite».
“A nivel local, según registra la Cámara de Comercio, más del 30% de las unidades productivas que comercializan bebidas alcohólicas no han renovado su Cámara de Comercio, debido a la baja demanda de los clientes, muchas están cerradas y otras evaden la legalidad”, dijo.
Lina Carrera, presidenta de la Cámara de Comercio del Huila, señaló que «por supuesto, los trabajadores merecen un salario digno, porque eso genera calidad de vida». Sin embargo, para la entidad camarlera “debe haber un equilibrio que garantice la sostenibilidad de los negocios; las empresas han sido resilientes incluso en tiempos no tan fáciles, haciendo grandes esfuerzos para mantener el empleo y generar dinamismo económico, por lo que un aumento que supere los análisis técnicos podría incentivar la informalidad del trabajo y la pérdida de empleos, reduciendo la productividad y la competitividad empresarial”.
Recordó cómo el Banco de la República advirtió sobre el riesgo de presiones inflacionarias en un escenario donde el aumento supera la productividad, «lo que se traduce en una pérdida de poder adquisitivo de la población, especialmente de los más vulnerables».
Las negociaciones comienzan el 1 de diciembre, pero existe una alta probabilidad de que no haya acuerdo y que el presidente Gustavo Petro lo apruebe por decreto.
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