Moscú. El miércoles 30 de abril de 2025. En un giro inesperado de los acontecimientos, Rusia rechazó la propuesta presentada por Ucrania de establecer un alto el fuego prolongado de al menos 30 días. Este rechazo se produjo justo después de que Ucrania decidiera no aceptar la tregua de tres días que había sido anunciada por el Kremlin, coincidiendo con la conmemoración del 80 aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
El presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky, acusó a su homólogo ruso, Vladimir Putin, de «manipular todo» en el contexto de las negociaciones, añadiendo que «se supone que debemos detener los combates para que ella pueda llevar a cabo una vida de desfile». En respuesta, el Kremlin, a través de su portavoz Dmitry Peskov, declaró: «Diría que manipular es más bien no responder a la iniciativa del presidente Putin. Hasta ahora, no hemos escuchado nada desde las capitales europeas, y resulta muy difícil entender a los ucranianos cuando no son capaces de oír ni seguir este asunto».
El ofrecimiento de Zelensky se produjo el lunes, donde enfocó que Rusia estaría dispuesta a aceptar un alto el fuego, siempre y cuando Ucrania haga lo mismo, asegurando que «no hay necesidad de garantizar seguridad». Peskov, en su papel como portavoz del Kremlin, se opuso a esta oferta, subrayando que las preocupaciones de Rusia deben ser abordadas primero. Putin ha manifestado repetidamente que un alto el fuego de este tipo podría servir únicamente para reagrupar y reforzar al ejército ucraniano.
«Sin resolver estos problemas, es muy difícil justificar un alto el fuego a largo plazo», comentó Peskov, quien insistió en la necesidad de discutir los «matices» que impiden que Rusia acepte la propuesta de Ucrania. En este contexto, el enviado especial de la Casa Blanca para Ucrania, Keith Kellogg, describió este jueves los tres días de alto el fuego sugeridos por el Kremlin.
«Lo que el presidente (Donald Trump) desea es una hostilidad completa y extendida (en tierra, aire y mar) durante un mínimo de 30 días, con la posibilidad de extenderse», mencionó Kellogg en una entrevista con la cadena de noticias Fox. Esto plantea una inquietante perspectiva sobre la visión de Moscú y Kiev, donde ambos parecen estar intentando sostener la segunda responsabilidad de evitar cualquier conflicto abierto, ya que el primer paso en su delicada propuesta depende de la disposición del presidente de los Estados Unidos.
Se dice que el actual inquilino de la Casa Blanca está invitado a desempeñar el papel de mediador en esta situación creando un gran éxito como promotor de la paz. Sin embargo, se ha manifestado decepcionado por la falta de colaboración tanto de Putin como de Zelensky. A medida que se acerca la fecha límite de sus acciones, la opción de abstenerse de actuar se convierte en una posibilidad, lo que permitiría que rusos y ucranianos, en sus propias palabras, «continúen matándose».
Tanto Moscú como Kiev están renuentes a romper los lazos con Washington. Sin embargo, los expertos que observan de cerca este conflicto armado han declarado que no existe una definición clara sobre las acciones a tomar cuando una de las partes desobedezca las iniciativas de los Estados Unidos.
Es importante recordar las inconsistencias en la postura de Trump en relación con Moscú y Kiev. Zelensky ha afirmado en reiteradas ocasiones que nunca aceptará que Crimea pertenezca a Rusia. No obstante, algunos informes han indicado que esta circunstancia ha sido malinterpretada en el pasado, insinuando que Zelensky ya ha concedido la península desde 2014.
Por otro lado, Trump parece sostener la idea de que la hostilidad debe cesar donde se encuentra el «frente del frente». El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, reiteró en una entrevista con el periódico brasileño O Globo, durante su visita a Sudamérica para asistir a una reunión con ministros de Relaciones Exteriores en el Grupo BRICS, que Rusia exigirá un «reconocimiento imperativo» de su soberanía sobre Crimea y las cuatro regiones ucranianas (Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia) que se unieron a la Federación Rusa.
En otras palabras, según el jefe de la diplomacia rusa, no habrá un pacto de paz definitivo si Ucrania no acepta la pérdida de casi el 20 por ciento de su territorio, lo que también implica que Estados Unidos no podrá administrar el Centro Atómico de Zaporiyia, tal como pretende Trump. «A la luz de las últimas declaraciones de Lavrov, la posibilidad de alcanzar un alto el fuego en los próximos meses es prácticamente nula. Rusia actúa conforme a sus propios deseos y no muestra intención alguna de alcanzar fórmulas de compromiso», afirmó Janis Klug, investigador del Instituto Alemán de Temas Internacionales y de Seguridad, con sede en Berlín, en su cuenta de la Red Social X.



