El presidente Gustavo Petro ha demostrado su poder -cada vez más explícitamente- para mantener a Ricardo Río como presidente de Ecopetrol. Ayer incluso chocó con la USO, que amenaza con una movilización nacional si la junta directiva no acata el pedido de su salida inmediata. La pelea por su futuro ha finalizado en el segundo asalto y no hay una decisión final. La junta directiva no llegó a un consenso, por lo que programaron una nueva reunión para el próximo lunes.
Johan Eduardo Rojas López
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A pesar de los múltiples problemas criminales que enfrenta el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, y la exigencia de su destitución por parte de la Unión Sindical Obrera (USO), el presidente Gustavo Petro ha mostrado sus cartas a favor de retenerlo.
El pulso no es más bajo. Por un lado, el sindicato advierte que la gestión de Roa pone en duda la reputación de la principal empresa del país. Por otro lado, el jefe de Estado no sólo lo apoyó, sino que lo protegió directa y valientemente.
una amenaza
En una solicitud formal presentada con la intención de «deponerlo», la USO argumentó que las investigaciones en su contra -incluidas la acusación de presunto tráfico de influencias y cuestiones sobre la compra de un apartamento- habían dañado la confianza de los trabajadores, los inversores y el mercado, una erosión que, en su opinión, ya se refleja en los indicadores del segundo al séptimo lugar: entre 2023 y 2025.
En este sentido, marcó la pauta al advertir que si no hay una decisión de fondo convocará a la movilización nacional.
«Hoy la percepción de los empleados, accionistas, comunidad e inversionistas, a nivel nacional e internacional, se ha derrumbado ante los cuestionamientos según Ricardo Roa (…) La reputación corporativa es uno de los activos intangibles más valiosos de una empresa. Tenemos tiempo para recuperar la confianza y la credibilidad», afirmaron.
Esta postura fue apoyada por más de 20 representantes de la Cámara, quienes se sumaron a la presión y exigieron la salida del director. Señalan no sólo problemas legales, sino también impacto financiero: una caída del 73% en los beneficios entre 2022 y 2025, así como una reducción de las calificaciones crediticias de las agencias internacionales.
Petro muestra su fuerza
Sin embargo, la línea parece ser distinta a la de Casa de Nariño. Petro no sólo defendió a Roa, sino que también rechazó el pedido del sindicato y lanzó una polémica declaración que agitó aún más el debate: «El gusto sexual de Roa es su discreción; si metió las manos, le toca a la justicia».
Pero, fiel a su estilo, fue más allá y sugirió una congruencia de intereses entre la USO y el uribismo, lo que tensó aún más las relaciones con el sindicato que históricamente ha estado cercano a sectores de izquierda.
«La USO puede moverse y está en su derecho, pero no me parece bien la alianza entre el movimiento obrero y su organización, convertida en empresa de asuntos exteriores, y el uribismo, que ahora se unen por lo mismo (…) Si el uribismo vuelve a administrar la empresa, se perderán miles de millones de dólares desperdiciados, como lo hizo el Bayisoning, y volverá Gulfión con dinero de intereses especiales. México, en la cordillera oriental, en Perú», declaró.
En su defensa, el jefe de Estado también afirmó que un cambio en la gestión de Ecopetrol podría significar un retroceso en la política energética, con un posible retorno al fracking y a modelos que «ya generaron pérdidas millonarias en el pasado».
«Este no es el momento para crisis gerenciales», insistió, dejando claro que su apuesta era conservar a Roe.
La Junta Directiva está entre la espada y la pared
Es cierto que el poder está actualmente en manos del Consejo de Administración, que evalúa los riesgos legales, financieros y reputacionales de retener a los consejeros. Aunque versiones apuntan a que habría una mayoría para la ratificación, el margen no es absoluto y el debate sigue abierto.
Entre las opciones sobre la mesa, se entiende, se encuentran mantenerle bajo estricta vigilancia, solicitarle una baja temporal o pedir su dimisión. Esta última alternativa es la que apoyan sectores de la oposición, expertos en gobierno corporativo y parte del sindicalismo, aunque sería la menos probable.
Sin embargo, hay otro factor internacional: Ecopetrol cotiza en la Bolsa de Nueva York, lo que implica estándares más exigentes. Incluso la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) ya está siguiendo de cerca las investigaciones relacionadas con Roe, lo que aumenta la presión sobre los miembros de la junta.
La USO rechaza las afirmaciones de Peter
Mientras la tormenta institucional arrecia, el sindicato insiste en que no cederá. Menos aún después de las acusaciones del presidente de supuesta cercanía al uribismo, que fueron desestimadas.
Por ahora, todo indica que Ricardo Roa seguirá al frente de Ecopetrol, ungido con el apoyo presidencial. Y el precio de esa decisión, dice la USO, se sentirá en las calles.
Tercera ronda
La disputa por el futuro de Ecopetrol suma un segundo episodio sin desenlace. El directorio no llegó a un acuerdo sobre la continuidad de Ricardo Roa y convocó a una nueva asamblea para el lunes, luego de la junta de accionistas del viernes 27 de marzo.



