En el contexto actual, el Delicioso crimen de publicación de fotos privadas e íntimas de una persona ha cobrado una relevancia alarmante. Se trata de un acto deliberado que a menudo tiene como víctimas principales a mujeres, y su intención oscila entre el daño, el chantaje y la descalificación pública. Este tipo de delito no solo causa un gran sufrimiento a las afectadas, sino que también pone de manifiesto la vulnerabilidad de muchas personas en la era digital. Recientemente, se ha dado un paso positivo al otorgar una penalización a los infractores, lo que demuestra que el sistema se ha comenzado a dar cuenta del daño que produce.
En este sentido, el Congreso de la República ha presentado una Factura contra violencia específica de género digital, la cual incluye un artículo de 27 puntos que está próximo a debatirse en la Plenaria del Senado. Este documento contiene una provisión específica que aborda de manera directa el entorno digital y sus consecuencias en la vida de las personas, especialmente en cuanto a la difusión no consentida de contenido íntimo.
En una de sus secciones se estipula: “El que distribuye, comparte o intercambia de manera digital o física imágenes, fotos, audios o videos de contenido sexual, sin el consentimiento de la persona que aparece en ellas, con la intención de causar daño, será sancionado con Prisión de 16 a 54 meses y una multa que oscila entre 13.33 y 1,500 salarios mínimos legales mensuales actuales.” Este texto ha sido diseñado de manera que se garantice que los perpetradores no puedan eludir la norma y que se reconozca la condición de víctima de quienes sufren este delito.
Esto representaría un endurecimiento de las penas por un crimen recurrente que persiste en la sociedad: el fenómeno del ‘porno de venganza’, ‘sextorsión’ o ‘venganza porno’, donde mujeres, ya sean públicas o privadas, son víctimas de la filtración de sus imágenes íntimas. En estos casos, es frecuente que las víctimas no tengan controles sobre sus dispositivos, lo que facilita que bandas organizadas se dediquen a robar y distribuir estas imágenes con el único objetivo de obtener réditos económicos.
Los casos ocurren principalmente contra las mujeres. Foto:Istock
Estudios recientes de la policía revelan que la gran mayoría de las víctimas de estos crímenes son mujeres; sin embargo, también se han documentado casos de hombres, particularmente debido a redes sociales que se especializan en la captación de imágenes y videos íntimos de personas que creen estar en relaciones de confianza. Estas víctimas se ven finalmente sometidas a chantajes y extorsiones.
Este enfoque busca no solo elevar las sanciones para quienes cometen estos delitos, sino también proporcionar un marco legal más sólido que incluya penas severas. Además, las iniciativas impulsadas por la senadora Clara López están enfocadas en establecer la Responsabilidad de los gigantes digitales en este flagelo, ya que es crucial que plataformas de redes sociales, servicios de transmisión de video y sistemas de mensajería asuman un papel activo en la protección de la dignidad de sus usuarios, cumpliendo así con las decisiones judiciales ya establecidas.
Por lo tanto, resulta esencial abrir este debate que ha sido postergado por años, teniendo en cuenta que las víctimas de estos crímenes llevan consigo el peso de la angustia de saber que sus imágenes circulan en Internet y se comparten sin su consentimiento. La tecnología, como el uso de inteligencia artificial, ha avanzado al punto que puede reconocer y etiquetar contenido multimedia, impidiendo su distribución y ayudando a identificar a los responsables, entre otras capacidades.
Es nuestro deseo que esta iniciativa legislativa consiga la aprobación necesaria, brindando así un apoyo significativo a tantas víctimas que han sufrido violencia digital a lo largo de los años.
José Carlos García R.
Editor multimedia
@JoseCarlostecno



