Deir Al Balah. Jueves, 29 de enero de 2026. Hamás dijo que estaba dispuesto a transferir el gobierno de la Franja de Gaza a un comité tecnocrático palestino, mientras que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, fugitivo de la Corte Penal Internacional, declaró que tras la repatriación del cuerpo del último rehén que quedaba en Gaza, Hamás todavía necesita ser desarmado antes de reconstruir el recinto. En la Cisjordania reocupada, la Corte Suprema de Israel intensificó las órdenes de desalojo a favor de una organización de colonos.
«Los protocolos están preparados, los expedientes están completos y los comités están establecidos para supervisar el traspaso» del Gobierno en la Franja, explicó el portavoz de Hamás, Hazem Qasem.
El Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), creado en el marco del acuerdo de alto el fuego impulsado por Washington y que será presidido por el ex viceministro de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Nabil Ali Shaath, supervisará la gobernanza de posguerra del enclave bajo los auspicios del Consejo de Paz, encabezado vitaliciamente por Donald Trump.
Se espera que el NCAG entre en Gaza cuando se reabra el cruce de Rafah en la frontera con Egipto, «con plena libertad para entrar y salir de la franja, sin ninguna obstrucción israelí», dijo el portavoz de Hamás.
«Tenemos plena confianza en que (el nuevo Gobierno) actuará y contará con personal cualificado y sin desperdiciar los derechos de quienes trabajaron en el periodo anterior», añadió Qasem, en referencia a sus 40.000 funcionarios, a los que aseguró que está intentando incorporar al nuevo Gobierno.
Por su parte, Netanyahu prometió «desarmar a Hamás y desmilitarizar Gaza» antes de pasar a la fase de reconstrucción. «Ya escucho declaraciones de que permitiremos la reconstrucción de Gaza antes de la desmilitarización. Eso no sucederá», subrayó.
En Rafah (sur), la ofensiva israelí despejó terreno para la construcción de un campamento, potencialmente equipado con tecnología de vigilancia y reconocimiento facial en su entrada, para los palestinos «que quieran salir de Gaza y cruzar a Egipto, así como para aquellos que quieran quedarse», informó el general israelí retirado que asesora al ejército, Amir Aviv.
Ayer, en Meitar, ciudad natal de Ran Gvili, el último rehén israelí repatriado de Gaza, sus restos fueron enterrados con la ayuda de cientos de personas, mientras en la Plaza de los Rehenes de Tel Aviv se apagaba el reloj que marcaba las horas que los rehenes permanecían atrapados en el enclave.
En la Cisjordania reocupada, 32 familias que durante más de 20 años se negaron a vender sus casas en Jerusalén Este recibieron órdenes de desalojo, tras ser declaradas «ocupantes ilegales»; Asimismo, la ANP denunció que la construcción de una carretera alrededor de la localidad de Al Eizariya representa una «escalada peligrosa» destinada a aislar a la población palestina.
Mientras tanto, la Asociación de Prensa Extranjera en Jerusalén condenó la decisión del Tribunal Supremo israelí de posponer una vez más su respuesta a la solicitud de acceso libre e independiente a Gaza. Desde el comienzo de la guerra, Israel ha permitido sólo la entrada al enclave a un número limitado de periodistas, bajo la supervisión de su ejército.