
En Ciénaga Grande de Santa Marta Las autoridades dejaron de enviar pedidos durante algún tiempo. Ahora están enviando hombres armados.
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Así lo aseguran pescadores de Pueblo Viejo, Sitio Nuevo y los palafitos. El complejo lagunar está bajo control de grupos ilegales que patrullan los cañosdesignan áreas y deciden quién puede trabajar. La pesca, su única fuente de ingresos, pasó a depender de reglas impuestas bajo amenaza.
“Nos dicen dónde podemos ir y dónde no. Si vas a un lugar prohibido, corres el riesgo de no regresar jamás.– dice el pescador, que pidió que no se revelara su identidad por motivos de seguridad.
Pesca en riesgo
Los testigos coinciden: ir a trabajar sucedió actividades de alto riesgo en Ciénaga Grande.
Ciénaga Grande de Santa Marta. Foto:Cortesía de Jason Carrero
Los pescadores condenan esto. Fueron privados de sus redes, motores y kayaks. Otros recibieron órdenes directas: transportar droga en sus embarcaciones.
“Si no estás de acuerdo, te matarán. Y si no les pagas, tampoco te dejarán trabajar.– dice otro vecino de la zona. La ecuación es simple: obedecer o desaparecer.
Las restricciones incluyen sectores como Caño de la Ahuyama, kilómetro 13, Barra Vieja y zonas cercanas a la desembocadura del río Frío. Allí, según denuncias, Los pescadores fueron expulsados tras sufrir robos.
Ir a otras zonas tampoco garantiza la seguridad. El control se extiende a todo el sistema lagunar.
El miedo los presiona
El recuerdo de la violencia reciente permanece intacto. El año pasado, dos pescadores fueron asesinados y decapitados. Una de las cabezas quedó en el frigorífico. Apelando al terror como mensaje de control.
Las comunidades están desesperadas porque no pueden realizar sus principales actividades económicas. Foto:Roger Urieles
Hoy la situación está empeorando. Según datos citados por la Plataforma de Derechos Humanos, este año se han producido seis asesinatos en esta zona, además de hallazgos de restos óseos y reportes de personas desaparecidas.
“El problema es que Ciénaga no está patrullada por la fuerza pública. Está patrullada por grupos armados.”, resume el activista de derechos humanos Lerber Dimas.
Este control abarca también el Parque de la Isla de Salamanca, que está señalizado como corredor no supervisado. donde se desarrollan actividades ilegales sin restricciones.
Hambre, desplazamiento y crisis social
Los efectos ya se están sintiendo en casa. No poder pescar, Las familias se enfrentan a una crisis de seguridad alimentaria. La pesca es la base de su subsistencia diaria.
En los palafitos se teme una nueva masacre. Foto:Roger Urieles
“Estamos muriendo de hambre. No es sólo miedo, sino no poder llevar comida a casa.– dice otro pescador.
También hay un efecto psicológico. Miedo constante, incertidumbre y La presión de los grupos armados ha empeorado la vida social en una región históricamente afectada por la violencia y la pobreza.
Muchas de estas comunidades ya han sido desplazadas en el pasado. Hoy se enfrentan a una nueva amenaza.
Alerta de Derechos Humanos
La situación quedó documentada en una alerta pública emitida por la Plataforma de Defensores de Derechos Humanos de Sierra Nevada, liderada por: Lérber Dimas.
Piden al consejo ministerial de seguridad que tome decisiones drásticas en este ámbito. Foto:Cortesía
«Complejo lagunar Ciénaga Grande i Parque en la isla de Salamanca Requieren atención urgente por parte del Estado. Hoy tenemos familias de pescadores afectadas por crisis humanitarias, alimentarias y de seguridad física”, afirmó el director.
Dimas advierte que las denuncias no son nuevas. Fueron repetidas ante diversas entidades, incluida la Oficina del Comisionado para los Derechos Humanosy discutidos en consejos de seguridad, sin traducirse en cambios reales en el territorio.
“En Pueblo Viejo Elementos de una nueva masacre de pescadores ante nuestros ojos. instituciones que no han tomado medidas decisivas», dijo.
llamada urgente
Comunidades y organizaciones de derechos humanos Coinciden en que el tiempo se acaba.
Solicitan al Gobierno Nacional convocar a un consejo ministerial de seguridad en este territorio, con la participación de autoridades civiles, militares y líderes localesrecuperar el control estatal y garantizar las actividades pesqueras.
También piden acciones inmediatas contra ello. crisis alimentaria en una de las comunas con mayor nivel de pobreza del país. «Esto debe abordarse antes de que ocurra otra tragedia.– destaca Lerber Dimas.
Ciénaga Grande regresa al punto de inflexión. Un territorio estratégico vital para cientos de familias está atrapado entre el abandono institucional y el control armado. La pesca, que antes garantizaba el sustento, ahora puede costarle la vida.
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En silencio, los pescadores siguen esperando. porque en el pantano Ir a trabajar es una apuesta diaria contra la muerte.
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