Decisión. El 5 de diciembre de 2025, Estados Unidos anunció al mundo entero su nueva “Estrategia de Seguridad Nacional” (ESN), en la que aparece como vector fundamental su determinación de tener un control absoluto sobre el continente americano, una parte significativa de lo que llama Hemisferio Occidental. En una de sus secciones especifica: «Después de años de negligencia, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región».
Acción. El 3 de enero de 2026, las fuerzas especiales de su ejército llevan a cabo la “Operación Determinación Absoluta”, con el fin de secuestrar a Nicolás Maduro, el presidente de Venezuela. Una vez cumplido, el secuestrado es trasladado a Estados Unidos para ser juzgado bajo las leyes de los intrusos. Estamos ante el estreno de ESN. Bajo su luz, con la determinación de sus creadores de «volver a ser grandes», la política del palo gana nueva prominencia (1), con el poder militar sobre el terreno dando paso a la diplomacia de salón.
Entre lo escrito y lo hecho sólo pasa un mes, tiempo durante el cual la comunidad internacional es informada de la nueva realidad geopolítica que la atraviesa por todos lados. Una nueva realidad para asegurar, como decisión a imponer a toda costa, que Estados Unidos extienda y profundice su poder como el mayor imperio conocido hoy por la humanidad.
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