
Las intensas lluvias que azotaron Córdoba a principios de febrero provocaron inundaciones no sólo de ríos, arroyos y sistemas de drenaje. También reactivaron una discusión que nunca había estado cerrada para muchas comunidades ribereñas: ¿Qué papel juega la central hidroeléctrica Urrá en las crecidas del río Sinú y la magnitud de las inundaciones en sus tramos bajos?
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A las autoridades locales les gusta Cereté, Lorica, San Pelayo y Tierralta Se despertaron bajo el agua después de horas de lluvia. En varias ciudades, las inundaciones fueron tan graves que no hubo lugar para la evacuación. «Nunca habíamos visto un río crecer tan repentinamente«, dice María del Carmen Pérez, vecina de la zona baja de Lorica que actualmente se encuentra refugiada en la escuela.
Aunque Hasta el momento no existe un comunicado oficial que atribuya responsabilidad directa a Urrá, Las percepciones de la comunidad una vez más colocaron a la presa en el centro del debate público.
Lluvia extrema y un sistema al borde
Vecinos de las zonas ribereñas evacuaron con lo que lograron salvar. Foto:Gobernación de Córdoba
Informes hidrometeorológicos indican que Córdoba encontró precipitaciones muy por encima del promedio histórico, asociadas a un frente frío lo que incrementó las lluvias en la cuenca alta y media del Sinú. Esta extraordinaria cantidad de agua aumentó rápidamente la participación del embalse Urrá I.
Ante este escenario, la central hidroeléctrica declaró Alerta roja operativa y se activaron vertidos controlados a través del aliviadero, medida que se estudia para evitar que el nivel del embalse comprometa la seguridad de la presa. Desde el punto de vista técnico, ingenieros y expertos coinciden en esto. no drenar el agua supondría un riesgo mayor.
Sin embargo, el debate no se centra sólo en la necesidad del dumping, sino también en él. cómo gestionar el riesgo en etapas posteriores de la cadena de suministro, especialmente en términos de comunicación y preparación comunitaria.
Comunidades que requieren alerta y prevención
Lluvias inundaron la cuenca del Sinú y renovaron el debate sobre la Operación Urrá. Foto:Gobernación de Córdoba
Para quienes viven a orillas del Sinú, las discusiones técnicas están muy alejadas de los asuntos apremiantes del día a día. «No estamos diciendo que Urra controle la lluvia, pero sí que alguien debería hacer un mejor trabajo avisándonos.”, afirma un líder comunitario de San Pelayo en el diálogo TIEMPO. “Cuando llegó el aviso, ya había agua en las casas”.
En varias comunas, los residentes afirman que dicha información estaba disponible engañoso, tardío o insuficiente, y que los protocolos de evacuación no pudieron activarse a tiempo. Esta situación, como destacan organizaciones sociales, demuestra que: debilidad estructural de los sistemas de alerta temprana, especialmente en áreas históricamente propensas a inundaciones.
Existe la creencia común de que incluso si las decisiones técnicas fueran correctas, los impactos sociales podrían reducirse con una comunicación más efectiva entre la empresa, las autoridades locales y las comunidades.
Lo que dicen los expertos: una visión más amplia
Las comunidades afectadas exigen alertas tempranas más oportunas. Foto:Gobernación de Córdoba
Así lo adhieren especialistas en gestión de riesgos y recursos hídricos consultados por EL TIEMPO El análisis no debería centrarse únicamente en la presa. “El problema es sistémico”, explica el hidrólogo consultado. “Las precipitaciones extremas, la sedimentación de los ríos, la ocupación de áreas de alto riesgo y la falta de trabajos de mitigación crean un escenario en el que cualquier descarga, natural o controlada, tiene impactos graves”.
El sedimentación del río Sinú, relacionado con la deforestación y la minería ilegal en la cuenca, redujo su capacidad hidráulica. Esto impide el flujo de agua y facilita su desbordamiento, incluso sin intervención humana directa.
Desde esta perspectiva, Urrá sería un factor en el colapso del sistema ambiental y territorial, no es la única causa de la emergencia.
Autoridades bajo presión, revisiones en curso
Las autoridades están realizando revisiones técnicas para determinar si ha habido fallas en la gestión de riesgos. Foto:Gobernación de Córdoba
Tras el discurso del presidente, la discusión pasó al nivel nacional Gustavo Petro pedirá revisión del papel de la hidroeléctrica en inundaciones en el Caribe. En respuesta, la Autoridad de Servicios Públicos inició una inspección en Urrá para evaluar su funcionamiento ante una situación de emergencia.
Las autoridades están revisando los niveles de los embalses, los tiempos de descarga, los protocolos de emergencia y la coordinación con las autoridades locales. Hasta ahorano hay conclusiones finales ni sanciones, y el proceso sigue siendo de carácter técnico y administrativo.
Por su parte, Urrá reiteró que actuó de acuerdo con la normativa aplicable. y que sus decisiones tenían como objetivo mantener seguras la infraestructura y las comunidades.
Un conflicto que no surgió de esta situación de emergencia
Los líderes piden que se escuche su voz al evaluar las causas y responsabilidades. Foto:Gobernación de Córdoba
Para las comunidades ribereñas lo ocurrido no es un hecho aislado. Durante años Pescadores, agricultores y líderes comunitarios advierten que el comportamiento del río ha cambiado y que sin soluciones estructurales las vulnerabilidades se han profundizado.
«Urra no provocó una emergencia, pero demostró una vez más que todavía somos vulnerables«, dice un pescador de Tierralta que ha perdido su equipo de pesca. «Aquí siempre son los mismos los que pierden».
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Más allá de la culpa, hay una lección esperando
Mientras Córdoba sigue atendiendo a miles de víctimas, el debate deja una conclusión clara: La gestión de riesgos no puede limitarse a decisiones técnicas adecuadas si éstas no llegan a tiempo a los habitantes de la zona de impacto.
En el contexto de crisis climática, precipitaciones extremas y territorios sensibles, el desafío no es sólo la retención de agua, sino también: predecir sus consecuencias sociales. Para la comunidad del Sinú, la pregunta sigue siendo: ¿quién responderá si el río vuelve a crecer sin previo aviso?
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