El directorio de Ecopetrol autorizó a su presidente, Ricardo Roa, a dejar temporalmente su cargo, combinando el disfrute de unas vacaciones con permisos no remunerados. Durante su ausencia, Juan Carlos Hurtado Parra asumirá como presidente interino. La decisión es una respuesta a los procesos judiciales que enfrenta Roa y a las presiones internas al interior de la empresa, luego de varias semanas de deliberaciones sin consenso sobre su permanencia en la dirección de la petrolera estatal.
El directorio de Ecopetrol aprobó anoche una licencia sin goce de sueldo para su presidente, Ricardo Roa Barragán, quien dejará temporalmente su cargo en medio de los procesos legales que enfrenta y el ambiente interno que se ha creado en la empresa.
Según consta en el comunicado oficial, la decisión fue adoptada en la sesión del 6 de abril de 2026, donde se aprobó la solicitud del director de conformidad con lo establecido en los estatutos de la sociedad.
La licencia entrará en vigor el 28 de mayo y se prorrogará por 30 días naturales. Sin embargo, anteriormente el directivo tomará vacaciones anuales del 7 de abril al 27 de mayo, por lo que su ausencia durará unos dos meses.
En la práctica, Roa dejará su cargo a partir del 7 de abril y regresará el 28 de junio, es decir, unos días después de la segunda vuelta presidencial prevista para el 21 de ese mes. Cuando regrese lo haría sólo para coordinar la relación con quien la nueva junta directiva que formará el próximo Gobierno designe como su sustituto.
Facilidad de gestión
En este tiempo, fue designado Presidente Encargado Juan Carlos Hurtado Parra, Vicepresidente Ejecutivo de Hidrocarburos desde el 16 de noviembre de 2025 y primer diputado en ese cargo.
Hurtado Parra es ingeniero eléctrico, especialista en evaluación y desarrollo de proyectos, Maestría en Administración de Negocios Internacionales de petróleo y gas.
Lo respalda una carrera de 28 años en el sector energético, con experiencia en Ecopetrol y Transportadora de Gas Internacional (TGI). Dentro de la empresa estatal fue vicepresidente de investigación, desarrollo y producción, y también desempeñó funciones directivas enfocadas a la gestión y coordinación de recursos.
Contexto judicial
Actualmente, Ricardo Roa enfrenta dos cargos.
El primero se relaciona con un presunto caso de tráfico de influencias en la compra de propiedades en Bogotá, en el que las autoridades investigan posibles irregularidades en transacciones relacionadas con la compra de propiedades.
El segundo proceso corresponde a la presunta violación del límite de financiamiento para la campaña presidencial de Gustavo Petar en 2022, de la cual Roa era gerente.
Declaraciones
Como era de esperarse, el presidente Gustavo Petro reaccionó a la decisión a través de su cuenta en X.
«Tengo a mis representantes en las juntas directivas de las empresas públicas que están asustados, no por los gritos de los gringos, sino por los uribistas», dijo el presidente.
En el mismo mensaje, agregó: «¡Oh Dios! ¿Cómo se les ocurre ofrecer en bandeja al presidente de la empresa más grande del país y al propio presidente de la República a la extrema derecha sólo por miedo?».
Pero eso no es todo, también señaló que los miembros que delegó en la junta directiva, que son la mayoría, «planean reemplazar temporalmente» a Ro, en medio, según dijo, de presiones políticas.
«Es la máxima expresión del cinismo. Una burla, una bofetada a Colombia. Hay una solución: el 31 de mayo acabaremos con la corrupción. Voten por el cambio. En serio. Seguramente», dijo el candidato presidencial Sergio Fajardo.
El senador Carlos Fernando Motoa, de Cambio Radical, se preguntó: «¿Le toca ‘irse volando’ a Ricardo Roa? Primero César Manrique, luego Carlos Ramón González. ¡Es muy importante no dejarlo salir del país!».
El papel de los sindicatos
En medio de este escenario, también tuvo peso la postura del sindicato de trabajadores petroleros (USO).
César Eduardo Loza, exlíder de la organización, se convirtió en el primer representante de los trabajadores en la historia de Ecopetrol en integrarse al directorio, luego de que este año se aprobara la reforma estatutaria.
Desde ese cargo, Loza fue uno de los cuatro miembros que registraron formalmente su desacuerdo con el mandato de Ro, lo que aumentó la presión dentro de la junta.
Un pulso que llegó hace unas semanas.
La decisión de jubilarse temporalmente se produce tras varios intentos fallidos del consejo de definir el futuro del director. En reuniones anteriores no se alcanzó consenso, a pesar de las presiones de diversos sectores.
Por un lado, la USO advirtió sobre el impacto reputacional que tendría mantener a Roo en el cargo e incluso insinuó la posibilidad de una movilización nacional. Por otro lado, el presidente Petro defendió su estabilidad y cuestionó a los sectores que impulsan su salida.
En medio de este escenario, la directiva sopesó varias vías, entre ellas retenerlo, pedir su renuncia o recurrir a una solución intermedia como una licencia temporal, que fue la opción finalmente adoptada.
