«El próximo gobierno debe abordar la relación con Estados Unidos» – Reporte diario

En entrevista con LA NACIÓN, María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham, analiza el estado del comercio y la inversión entre EE.UU. y Colombia, el desempeño de las exportaciones, los desafíos arancelarios para algunos productos, la necesidad de diversificar el mercado sin debilitar el vínculo con el principal socio comercial del país y las prioridades urgentes que enfrentará el próximo presidente.

@cate_manchola

Presidente, ¿cómo terminan las relaciones entre Colombia y Estados Unidos después de la tensión en 2025?

Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos cierran el año con tensiones, pero también demostrando que tienen bases sólidas que se han mantenido sólidas. A pesar de los episodios de fricción política, las relaciones bilaterales han demostrado ser resistentes, especialmente en los frentes comercial, económico y empresarial, donde han prevalecido los intereses comunes.

En AmCham Colombia este año venimos trabajando en la importancia de separar lo político de lo comercial, mantener abiertos los canales de diálogo técnico y proteger una relación estratégica para ambos países. Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial de Colombia, la mayor fuente de inversión extranjera, una fuente importante de turistas y una fuente importante de insumos para la industria del país, así como un mercado clave para las exportaciones no mineras.

El desafío futuro será reducir la incertidumbre, generar confianza y preservar un campo de juego estable que nos permita seguir explotando el potencial del acuerdo comercial y las complementariedades entre ambas economías. Continuaremos trabajando con el equipo de AmCham Colombia para asegurar que la relación bilateral siga siendo pragmática, predecible y orientada hacia el crecimiento y el empleo.

En medio de este panorama, ¿cómo le fue al mercado internacional de Colombia con ese país?

Las relaciones comerciales entre Colombia y Estados Unidos se mantienen sólidas, lo que confirma que Estados Unidos sigue siendo el principal socio comercial del país. En lo que va de 2025, hasta octubre, las exportaciones colombianas a ese mercado alcanzan los $12.411 millones, un aumento de 3,7% respecto al mismo periodo de 2024 y un incremento significativo si se considera que las ventas externas en el mundo crecieron apenas 1,7%. En total, las exportaciones a Estados Unidos representan cerca del 30% del total de las ventas mundiales de Colombia, según el Dane.

Un aspecto relevante es la composición de estas exportaciones. Alrededor del 65% corresponde a productos energéticos no mineros, en comparación con el 35% en el sector minero y energético, lo que refleja la diversificación de la canasta exportadora y mayores oportunidades para sectores como la agroindustria, la manufactura y los productos básicos de mayor valor agregado.

En términos de importaciones, cerca del 70% de los bienes que Colombia compra a Estados Unidos corresponden a productos que no se producen localmente y que en su mayoría se incorporan a cadenas productivas nacionales, fortaleciendo la competitividad de la industria, la agricultura y los servicios.

Sumado a esto, Estados Unidos se mantiene como el principal inversionista histórico en Colombia: las inversiones estadounidenses alcanzaron los 3.375 millones de dólares al tercer trimestre de 2025, equivalente al 37% de las inversiones extranjeras que recibió el país durante ese período, con presencia en más de 15 sectores estratégicos de la economía.

Aún quedan algunos productos con aranceles, como la tilapia. ¿Cree que se reducirán este año para países como Colombia o es poco probable?

La posibilidad de que productos como la tilapia, que actualmente no están cubiertos por la exención arancelaria del 10% en Estados Unidos, puedan beneficiarse de la reducción o eliminación del impuesto depende fundamentalmente del nivel de diálogo y acercamiento entre ambos gobiernos. En particular, será crucial que el Ministerio de Comercio de Colombia impulse un ejercicio técnico y diplomático con las autoridades estadounidenses que permita revisar estos aranceles caso por caso. Colombia tiene una ventaja importante: tiene un acuerdo comercial vigente con Estados Unidos y es superávit para ese país, lo que abre espacio para explorar mecanismos de negociación.

Estados Unidos ha expresado su voluntad de evaluar este tipo de solicitudes con países con los que tiene acuerdos comerciales, por lo que existe una oportunidad real que no se debe desaprovechar. También es importante que el sector empresarial involucrado mantenga una participación activa, aportando información, argumentos técnicos y evidencia sobre el impacto en la competitividad, el empleo y el desarrollo regional.

El presidente Gustavo Petro insistió en que las exportaciones y los socios deben diversificarse para dejar de depender tanto de EE.UU. ¿Cómo califica ese gol?

La diversificación de las exportaciones y los mercados es un objetivo válido y necesario y, de hecho, no es nuevo. Colombia lleva varios gobiernos avanzando en esta dirección y hoy cuenta con más de 12 acuerdos comerciales vigentes, que dan acceso a los productos colombianos a mercados de más de 1.500 millones de consumidores en regiones como la Unión Europea, Centroamérica y Sudamérica, entre otras. Sin embargo, la diversificación debe abordarse con un enfoque pragmático. No se trata sólo de abrir mercado, sino de que las empresas colombianas fortalezcan su productividad, calidad, logística y capacidades internas, para poder competir en igualdad de condiciones con los proveedores globales.

La verdadera diversificación se construye a partir de la competitividad empresarial y la capacidad de cumplir de manera sostenible con los estándares internacionales. En este contexto, avanzar en la diversificación no implica ignorar o debilitar las relaciones con Estados Unidos, que sigue siendo el principal socio comercial de Colombia. El mercado estadounidense ofrece claras ventajas, como el acuerdo comercial vigente, proximidad geográfica, tiempos logísticos más cortos y una demanda amplia y sofisticada de productos colombianos.

La estrategia más eficaz es un complemento: la diversificación de mercados, sí, pero al mismo tiempo la consolidación y profundización de relaciones comerciales que han demostrado ser cruciales para el crecimiento, el empleo y la estabilidad económica del país.

Finalmente, ¿cuáles cree que deberían ser las primeras acciones del próximo presidente de la República?

El próximo Presidente de la República recibirá a un país con desafíos urgentes que deben ser resueltos simultánea y prioritariamente, bajo el auspicio de la unidad del país. Desde una perspectiva sindical, identificamos al menos cuatro frentes críticos que requerirán acciones urgentes desde el inicio del mandato. Primero, la crisis de seguridad, que se evidencia en el aumento de hechos de violencia en diferentes regiones del país, requiere de un fortalecimiento decidido de la fuerza pública, una estrategia clara de control territorial y el restablecimiento de condiciones mínimas de seguridad para ciudadanos y empresas. Sin seguridad no hay inversión ni desarrollo económico sostenible.

En segundo lugar, la crisis del sistema de salud, que muestra un deterioro en su funcionamiento y financiamiento, requiere medidas urgentes para garantizar la prestación de servicios, proteger el bienestar de los colombianos y asegurar la sostenibilidad de un sistema que, con oportunidades de mejora, ha logrado avances significativos en cobertura y acceso.

El tercer gran desafío es la crisis fiscal. El crecimiento del gasto público y la deuda creó presiones significativas sobre las finanzas estatales. Por tanto, será necesario avanzar en un proceso serio de ahorro, revisión del consumo improductivo y recuperación de la disciplina fiscal, como base para restaurar la confianza y asegurar la estabilidad macroeconómica.

Finalmente, el próximo Gobierno debe abordar las relaciones bilaterales con Estados Unidos, nuestro principal socio comercial. Será crucial restablecer los canales diplomáticos y técnicos de diálogo, restaurar la confianza y separar lo político de lo comercial, para superar las tensiones que marcaron el 2025 y proteger la relación estratégica para el comercio, la inversión y el empleo en Colombia.

Abordar estos cuatro frentes con visión técnica, pragmatismo y diálogo será esencial para sentar las bases de un nuevo ciclo de estabilidad, crecimiento económico y creación de oportunidades para el país.

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