El sector de la construcción se reunió en Neiva, donde el presidente gremial Guillermo Herrera dio un panorama y explicó por qué están preocupados y qué pasará con la vivienda en el país.
El 2026 ha sorprendido negativamente al sector construcción del país, admitió desde Neiva Guillermo Herrera, presidente de Camacol, durante la habitual reunión de filiales. El gremio esperaba que a inicios de año la conversación girase en torno a la preparación de propuestas para el próximo gobierno y señales de reactivación de la golpeada industria, sin embargo, las recientes decisiones del Gobierno Nacional relacionadas con el repentino aumento del salario mínimo y el proyecto de reglamento que modifica los límites de la vivienda social (VIS), cambiaron el eje de la vivienda de interés social (VIS), cambiaron el eje de la actividad empresarial y volvieron a explicar el verdadero debate nacional sobre la construcción y reiniciaron el debate sobre la construcción. caras.
El dirigente sindical explicó que el año pasado se cerró con señales contradictorias. Por un lado, los lanzamientos alcanzaron las 140.365 unidades, un aumento de más del 15%, y las ventas alcanzaron las 173.632 viviendas, un 12% más que el año anterior. El dinamismo se debió principalmente al segmento no relacionado con VIS.
Pero detrás de esta recuperación comercial persiste la debilidad estructural: la construcción acumula 33 meses consecutivos de caída y finalizó en 115.687 unidades, el nivel más bajo desde antes de 2012. Para Herrera, este es el dato más preocupante, ya que «cada año se forman unas 370.000 nuevas viviendas en las ciudades, si la oferta no crece al mismo ritmo» termina en la informalidad o en el aumento del costo de la vivienda. Y en los próximos 10 años se necesitan 10 millones de viviendas y la informalidad «empezará a pasar factura», advirtió.
el minimo
En este contexto, se produjo un aumento del salario mínimo para 2026, muy por encima de la suma de la inflación (5,1%) y la productividad, que en conjunto arrojaron un 6%. El ajuste especificado fue del 23%, una cifra sin precedentes en dos décadas. Herrera explicó que el impacto actual «no es en los precios, sino en los costos de los nuevos proyectos», que podrían aumentar entre 10 y 15 por ciento. Y advirtió que el 90% de las empresas son del sector Mipymes, con márgenes ajustados y capacidad limitada para absorber shocks.
Luego de ajustar los salarios, los analistas revisaron al alza la inflación esperada para diciembre de 2026 y la tasa de intervención del Banco de la República.
Además, el proyecto de reglamento sobre restricciones del VIS es, para Camacol, el factor más preocupante. Según sus estimaciones, eliminar el tope de 150 salarios mínimos y cambiar las reglas actuales podría afectar a 132.000 viviendas del desarrollo, cuyo valor es cercano a los 27.000 millones de dólares. Sólo en Huila, 635 viviendas se verían afectadas, el 15% del total en desarrollo en el departamento.
En este contexto, Camacol está trabajando con Asobancaria y Asocajas en un paquete de propuestas para el próximo gobierno, que incluye el rediseño de Mi Casa Ya 2.0.
Para Camacol, el sector atraviesa una crisis impulsada principalmente por decisiones de política pública. «Y no se equivoquen, el sector se encuentra en una crisis inducida por el gobierno; impulsada deliberada e involuntariamente por el gobierno».
Durante la asamblea, el presidente de Camacol Huila, Aníbal Rodríguez, recordó la urgencia de adoptar un plan de ordenamiento territorial actualizado, llamó a la adecuación del catastro y a flexibilizar las reglas de planificación urbana. El dirigente gremial llamó al gobernador Rodrigo Villalba y al alcalde Germán Casagu a trabajar juntos en materia de vivienda y urbanismo durante los dos años que restan de sus administraciones, dejando además una base clara para los próximos gobiernos.
«Amor por la región»
En la asamblea también estuvo presente el empresario Felipe Olave, quien explicó por qué está interesado en invertir en la región, a pesar de la compleja situación del sector a nivel país. «Mi decisión de invertir en el Huila es mucho más emotiva; no creo que el Huila, y creo que mucha gente piensa lo mismo, sea el mejor sector para invertir en el país; podría pensar en Medellín, Cartagena o Bogotá, mi tema es por amor a la región. Pero sobre todo creo que somos capaces de hacer cosas importantes. Creo que antes de que seamos Mira, después de trabajar, será lo que es y después. El tema del desarrollo inmobiliario y urbano de Neiva y de toda la región pasa lo mismo. al compromiso con la construcción del estadio: es una gran apuesta. Para un empresario, no sólo corresponde a la lógica de rentabilidad actual, sino también a la visión de desarrollo regional; promueven el crecimiento, dinamizan la economía e inspiran a otros a creer que es posible transformar la región. Si los empresarios y familias de Neiva deciden invertir en Neiva, la ciudad prosperará. Pero si la aspiración permanente es comprar una casa en Bogotá, Medellín, Cartagena o incluso Miami, difícilmente podremos romper el estancamiento».
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