
En Zona Bananera Ya no hace falta un solo disparo para sembrar el terror; un folleto es suficiente. Documentos que contienen amenazas explícitas han vuelto a circular en las calles, redes sociales y redes WhatsApp. imponer horarios, órdenes y advertencias directas a la población.
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«Quienes desobedezcan deberían afrontar las consecuencias”.leemos en uno de los mensajes que una vez más ponen en juego a comerciantes y familias enteras.
Parques y plazas siguen solitarios debido al miedo que reina en la ciudad. Foto:Redes sociales
El impacto de estos documentos es inmediato: los negocios cierran temprano, las calles están vacías al anochecer y las conversaciones se desarrollan en voz baja. Aunque en el comunicado niega haber ordenado el cierre de la empresa, w El ejercicio, la rutina se ralentiza y el miedo vuelve a reinar.
Comercio atrapado entre dos incendios
En el interior se quedaron comerciantes, ferreteros y pequeños comerciantes. una disputa por el control armado que no les pertenecepero les golpea en la cabeza.
“Algunas personas vienen en moto y dicen que debemos cerrar porque ese es el orden del grupo, y luego vienen otras y dicen que debemos abrir. ¿A quién estamos escuchando?”, dice un comerciante de Río Frío que pide que no se revele su identidad por temor a represalias.
Además del cierre forzoso, muchas instalaciones corren el riesgo de que se les cobren tarifas exorbitantes. Pagar o cerrar. Creen que tienen esta opción.
La situación también afectó a la cadena de suministro. Camiones con refrescos, suministros, comida y documentos. rutas han sido suspendidas por amenazasprofundizando la escasez y empeorando la situación económica.
La comuna más brutal: Magdalena
La crisis no surge de la nada. En 2025, la Zona Bananera se convirtió en la comuna más violenta del departamento de Magdalena, registrando 110 asesinatos, frente a los 74 registrados el año anterior. Para los expertos en seguridad, este contexto explica por qué el folleto es tan poderoso.
No es la primera vez que se distribuyen panfletos amenazantes en la Zona Bananera. Foto:Recuperado de redes sociales
«Estamos ante un escenario clásico de guerra criminal por el control territorial entre las Victoriosas Autodefensas de Sierra Nevada (ACSN) y Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC). El panfleto es una herramienta de dominación social”, explica Alver Medina, analista de conflictos armados consultado.
En medio de esta disputa, los ciudadanos son las principales víctimas. «Llegan, disparan y matan como máximo a dos. No existe ningún tipo de control. Aquí pueden matar en la plaza, en la calle o en casa, en cualquier momento», dice un líder comunitario de Orihueca.
El miedo surgió lentamente pueblo por pueblohasta que se convierte en parte de la vida cotidiana. Sevilla, Río Frío, Orihueca, Gran VíaTucurinca y Santa Rosalía son hoy territorios donde se mide cada paso y cada palabra.
Nombres propios, miedo colectivo
El último panfleto elevó la tensión al indicar personas con apellido propio en diferentes localidades. En Resto fueron mencionados Agustín Ospino, Adrián Montalvo y Manuel Bustamante; en Río Frío, Marlen Rodríguez, Álvaro González, Giovanna Gómez y Óscar López, entre otros distribuidos en Carital, Varela, Orihueca, Santa Rosalía, Tucurinca y Soplador.
La policía ha reforzado los controles para garantizar la seguridad y la confianza de los ciudadanos. Foto:Redes sociales
Aunque no hubo ataques directos relacionados con el documento, el efecto fue devastador. “En estos territorios el miedo no necesita balas. Un trozo de papel basta para vaciar una ciudad«dice Medina, también investigador de la dinámica del crimen en el Caribe colombiano.
Luego de distribuir los folletos, las autoridades administrativas publicaron videos de anuncios. aumento de fuerzas y patrullas conjuntas entre la policía y el ejército, así como controles en las carreteras principales y secundarias.
El gobierno insiste en que esto no se permitirá estructuras armadas ilegales imponer control social. Sin embargo, en la Zona Bananera la percepción es diferente.
“La gente ya no cree. Prefieren seguir el folleto que confiar en la patrulla para protegerlos.– admite un vecino de La Gran Vía.
El colapso de la economía y la ciudad fantasma
Cuando la vida se detiene bruscamente, las consecuencias económicas se profundizan. Los ingresos corporativos han caído significativamente.el empleo informal sufre y la circulación de dinero se reduce día a día.
El resultado es visible: calles vacías, persianas bajadas y una comuna que empieza a parecer una ciudad fantasma.
«La guerra no sólo mata gente, también mata la economía y la esperanza».”, concluye el experto en seguridad.
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En la Zona Bananera el silencio no es paz. Es miedo. Y hoy el panfleto todavía tiene más poder que el Estado.
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